Playa de Binimel.la, poco valorada pero de visita obligada!
Otra de las playas de la Reserva Marina del Norte de Menorca. Playa que pertenece al municipio de Mercadal, es de arena rojiza y muy gruesa. Hasta la playa llega el torrente de s’Alairó que en invierno desemboca en la misma playa y en el cual podemos encontrar algunas aves como varias especies de patos, fochas y hasta alguna garza. Binimel·là no suele estar excesivamente llena, salvo en los días más concurridos de verano, es el parking obligatorio para ir a Cala Pregonda, este hecho hace que se pueda disfrutar de amplias zonas de arena sin mucha gente. Otras de las ventajas de esta playa es que no suele tener barcos fondeados y es una playa ideal para hacer snorkeling por sus fondos rocosos.
Con parking propio y restaurante hacen que esta playa virgen tenga unos servicios que hacen de ella una playa muy cómoda ya que no hace falta cargar con comida ni andar mucho para llegar.Si además buscas más tranquilidad de la que puedes encontrar en Binimel.la, andando un poco por la margen derecha (mirando al mar), encontrarás algunas pequeñas calas donde con un poco de suerte podrás disfrutar de intimidad.
Para llegar a Binimel.la, no tienes perdida, carretera dirección Fornells hasta una rotonda inconfundible donde podrás ver tres siluetas humanas de metal unidas, desde esta rotonda coger la carretera dirección Faro de Cavalleria (tener precaución porque es una carretera estrecha donde pasan justos dos coches), ya por esta carretera encontrareis las indicaciones para llegar a Binimel.la.
Como siempre os recomendamos venir a Ca s’Arader – www.casarader.com – y nos ocuparemos de que puedas encontrar este formidable rincón de nuestras costas del norte de la isla. No te va a decepcionar!
Pedro Pons Casasnovas
Ca s’Arader recibe el nombre de los carpinteros artesanos de Menorca, que utilizaban la leña autóctona de acebuche para elaborar toda clase de herramientas para el campo. Antiguamente era un oficio esencial para la economía de la isla, que se transmitía de padres a hijos. Hoy, los pocos araders que quedan se dedican a fabricar barreras, mesas, bancos o taburetes, entre otros elementos.